El rector Benítez, máxima autoridad de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), ha dicho que las universidades privadas, dentro de las cuales está la suya, fueron las ganadoras en este proceso de postulación 2012. De paso, y por haber ingresado la UAI al sistema de selección universitaria y haberse mantenido ajena a las movilizaciones, puso en duda que el liderazgo de la Universidad de Chile se mantenga en el futuro (“El daño no alcanzó a ser significativo para otras, como la U. de Chile, porque tienen una marca tremenda y que aguanta cualquier cosa... todavía”).
La UAI fue fundada en el año de 1988 y tiene su antecedente inmediato en la Escuela de Negocios de Valparaíso creada en el año de 1953. Según informa su página web, su matrícula asciende a más de 9 mil estudiantes (más de seis mil estudiantes de pregrado) y está acreditada por seis años en las áreas de gestión institucional, docencia de pregrado, docencia de postgrado y vinculación con el medio. Sus directivos destacan que es la única universidad privada acreditada por seis años.
Conviene revisar si la afirmación del rector se sostiene a partir de las cifras o es sólo una burda operación de marketing universitario. Cabe preguntarse entonces cómo le fue a la UAI, una universidad con 24 años de existencia (con una tradición de más de 50 años en ciertas áreas del saber) y que es al mismo tiempo la con mejor nivel de acreditación dentro de las denominadas privadas.
Los datos señalan lo siguiente. El área en que resulta más potente es Ingeniería Comercial donde matriculó estudiantes con 700 puntos y fracción. Este éxito parcial no puede entenderse en relación con el ingreso a la UAI al sistema de postulación del CRUCH, ni menos como un efecto de las movilizaciones: se funda en sus más de 50 años de actividad académica. Si bien es cierto se configura en este caso una situación favorable, los resultados de las postulaciones indican que luego de 53 años de desarrollo en el ámbito de los negocio, la UAI resulta todavía superada por la U Chile y la U Católica.



